Reinventar, el poder de las personas


Ya lo dijo Charles Darwin:

"Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes, sino aquellas que se adaptan mejor al cambio"

En momentos tempestuosos como estos, es cuando afirmaciones así cobran más sentido, y particularmente en el ecosistema de las organizaciones y empresas privadas, donde la capacidad de adaptación está siendo clave. Estamos viviendo en lo relativo al ámbito empresarial algo parecido a la lluvia de meteoritos que hace 65 millones de años ya experimentaron los antiguos reyes del planeta, donde esa capacidad de adaptación fue clave para sobrevivir, y en la actualidad, lo está siendo también.


Este maldito virus nos está retratando como seres terrenales, aunque a veces nos creamos estar por encima de todo y todos, y nos está haciendo ver la realidad, la poca importancia que tiene el que fueras un poderoso "rex" en tu ecosistema. Algunos pequeños animales como las abejas, ya coexistían con los dinosaurios en la era mesozoica, y en aquel momento pasaron inadvertidas, sin embargo, están hoy entre nosotros ¿Por qué será?


Esta larga cuarentena también nos está enseñando, recordándonos en algunos casos, qué necesidades son fundamentales, y qué es accesorio. Qué funciones son principales, y cuáles no. Qué es importante en las personas, y qué no lo es. ¿Alguien duda hoy la importancia de los valores en las organizaciones y en las personas que las componen? En la era pre-covid19 esa pregunta habría suscitado muchas más dudas que hoy, pese a que todos parezcamos no dudarlo.


Y, ¿qué cualidades y capacidades son necesarias en las personas y cuáles simplemente ayudan? Si nos hubieran preguntado hace 3 meses a profesionales de la gestión del talento sobre cuáles son las principales 4 competencias personales para poder tener "éxito", probablemente la resiliencia, la capacidad de aprendizaje, creatividad, flexibilidad, o gestión del cambio no habrían figurado en el "TOP". No nos olvidemos de las ya conocidas y archicomentadas competencias digitales. Éstas ya estaban viéndose como altamente recomendables e importantes en los puestos de trabajo; los de nueva creación, y otros tantos reacondicionados a un nuevo contexto que teníamos. El contexto que a día de hoy ya no es solo nuevo y cambiante, sino que es intensamente incierto.


Son estas capacidades, a veces olvidadas en los procesos de selección, las que hacen que las personas cojan los problemas y lo transformen en soluciones porque, no nos engañemos, este contexto nos está retando como sociedad, como personas y como profesionales. Un elemento microscópico nos está abriendo la puerta empezar a movernos de otra manera, de ver "oceanos azules", de priorizar, de relativizar, de humanizarnos; ya que el mero hecho de nacer humanos, no nos hace realmente serlo siempre...

Este contexto nos está retando como sociedad, como personas y como profesionales

Seríamos ilusos si pensaramos que este meteorito que no vimos venir desde el cielo, no tiene capacidad de extinguir, o de cambiar un ecosistema empresarial hacia uno donde nos sea difícil respirar; así que debemos aceptar el impuesto reto de sobrevivir y evolucionar, viendo y creando oportunidades.


Evolucionar nos exigirá rehacernos, actualizar nuestra versión, reinventarnos:

  • Para vivir en un entorno diferente cumpliendo nuestras metas,

  • para gestionar el miedo que está un paso por encima de la ya habitual incertidumbre,

  • para aceptar que hay cosas que están por encima de lo que podemos controlar, haciéndonos más personas, centradas en lo que de verdad sí somos capaces.

  • Convirtiéndonos en más humanos cuando nos tememos al vernos como una amenaza al otro lado de la calle,

  • volviéndonos más creativos cuando tenemos menos ganas,

  • siendo más cercanos estando menos juntos,

  • haciéndonos más capaces teniendo menos recursos,

  • y más positivos cuando tenemos menos motivos.

  • Confiando más en nosotros cuando no tenemos certezas,

  • y muchas veces, siendo más cariñosos cuando nos falta poder dar besos y abrazos.


Este virus nos ha enfermado, envenenado con miedo, confinado en nuestras casas, y cercenado vidas de nuestros seres más queridos; pero también nos está moviendo, removiendo por dentro, invitando a cambiar; y eso nos exige reinventarnos. ¿La buena noticia? que eso las personas, podemos hacerlo, está en nuestra naturaleza.


© 2019 de Jorge Maza. Hebynmaq: haz el bien y no mires a quien